
La Secretaría Departamental de Cultura y Turismo de la Gobernación de Oruro impulsó un exitoso recorrido turístico al municipio del Santuario de Quillacas. Esta iniciativa de turismo comunitario permitió acercar a numerosos visitantes a los tesoros históricos y paisajísticos del sur departamental mediante un viaje con transporte y acompañamiento integral.
Creado institucionalmente como sección municipal el 12 de enero de 1962 durante la presidencia de Víctor Paz Estenssoro, Quillacas se ubica al sur de la provincia Eduardo Abaroa. Su territorio se emplaza a 3.767 metros sobre el nivel del mar, limitando con Santiago de Huari, Potosí y Pampa Aullagas, y está surcado por importantes afluentes hídricos.
El gran atractivo arquitectónico y religioso de la zona es su imponente Templo Colonial, edificado originalmente en el siglo XVI (1507) y declarado Patrimonio Cultural de la Nación en 2005. Este monumento histórico funciona como un epicentro de peregrinación que congrega a devotos de todo el país en un profundo clima de fervor espiritual.
Complementando el paisaje altiplánico, el cerro San Juan Mallcu se alza como un majestuoso apu sagrado y mirador natural. Este referente de la cosmovisión andina ofrece a los viajeros un escenario estratégico para la conexión con la naturaleza, el turismo de aventura y la fotografía paisajística.
Las expresiones culturales y musicales de la región mantienen viva la herencia de la nación originaria de los Jatun Killakas Asanajqis. Sus saberes comunitarios se transmiten generacionalmente a través de melodías autóctonas con zampoña, charango y bombo que acompañan rituales y danzas vinculados a la Madre Tierra.
En el ámbito económico, las comunidades locales incluyendo poblaciones como Sevaruyo y Soraga sustentan su subsistencia en la agricultura de altura y la ganadería de camélidos. De esta actividad sobresale el aprovechamiento de fibra, vellón y la elaboración del tradicional charque, altamente valorado por su aporte nutricional.
La gastronomía local aprovecha los productos milenarios del piso ecológico altoandino, destacando platos tradicionales elaborados a base de quinua real, papa nativa.
El potencial artesanal complementa el sustento familiar mediante la confección de tejidos finos en lana de llama y alpaca. Con técnicas ancestrales e iconografía tradicional, los artesanos elaboran piezas únicas como aguayos, ponchos y frazadas que los visitantes pueden adquirir directamente para dinamizar la economía local.
Esta clase de excursiones institucionales reafirman la importancia de articular políticas departamentales enfocadas en la salvaguarda del patrimonio y el turismo sostenible. Con más de cinco mil habitantes, Quillacas se consolida como un destino imperdible que invita a redescubrir la esencia más auténtica del altiplano boliviano.