
La muerte de cuatro integrantes de una familia en la ciudad de Oruro, presuntamente por inhalación de monóxido de carbono, ha vuelto a evidenciar el peligro que representa este gas, conocido como el «asesino silencioso» por su capacidad de provocar la muerte sin que las víctimas perciban su presencia. Este hecho ha dejado en la orfandad a dos menores de edad y reabre el debate sobre los riesgos de utilizar cocinillas o braseros en ambientes cerrados.
El monóxido de carbono (CO) es un gas altamente tóxico que se produce cuando combustibles como el gas, la leña, el carbón, la gasolina o el diésel se queman de manera incompleta. En ambientes cerrados, puede acumularse rápidamente y desplazar el oxígeno del aire, lo que puede provocar daños graves e incluso la muerte si no se recibe atención médica inmediata.