
El presidente enfrenta una fuerte advertencia desde San Julián, donde la población le recuerda que esa región fue clave para su triunfo electoral. No se atreva a dictar un estado de excepción, es el mensaje contundente que resuena en las calles, mientras los líderes locales advierten que cualquier medida autoritaria será rechazada.
La tensión crece ante la posibilidad de que el gobierno recurra a mecanismos excepcionales para controlar la zona. San Julián se respeta, insisten los manifestantes, quienes defienden su derecho a la protesta y la autonomía. La comunidad exige diálogo y respeto a la democracia.