
La tarde del sábado 2 de mayo, un grupo de avanzada de más de cien marchistas indígenas procedentes de Pando y Beni arribó a la ciudad de La Paz.
Los manifestantes, visiblemente enfermos y agotados tras recorrer cientos de kilómetros en medio de un frío glacial, demandan la abrogación inmediata de la Ley 1720.
Esta norma modifica el carácter de la pequeña a mediana propiedad rural para someterla a crédito bancario, lo que genera preocupación entre los indígenas por sus implicaciones territoriales y productivas.
La marcha resalta las tensiones por políticas agrarias en Bolivia, según reporta Erbol.