
El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó que las presiones internacionales para que los países no compren petróleo ruso a precios reducidos constituyen un comportamiento colonial. La declaración fue realizada durante una conferencia de prensa en Moscú, según informó la agencia estatal rusa.
Lavrov sostuvo que las potencias occidentales intentan imponer restricciones unilaterales que afectan la soberanía de las naciones en sus decisiones comerciales. El canciller ruso subrayó que estas medidas buscan mantener un control económico sobre los mercados energéticos globales.
La crítica se enmarca en el contexto de las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea contra el sector petrolero ruso, tras el conflicto en Ucrania. Rusia ha buscado alternativas de exportación hacia Asia y otras regiones, ofreciendo descuentos significativos en sus crudos.
Analistas internacionales señalan que la postura de Lavrov refleja la estrategia rusa de dividir a los países importadores y desafiar el orden energético liderado por Occidente. Hasta el momento, varios países en desarrollo han continuado adquiriendo petróleo ruso, pese a las advertencias de sanciones secundarias.