
La violencia en San Matías, en la frontera entre Bolivia y Brasil, tiene una explicación económica: la cocaína producida en Bolivia es extremadamente barata y su precio se multiplica por diez al llegar a Europa. Así lo revela el periodista brasileño Felipe Garraffa, quien investigó la ruta del narcotráfico y la disputa entre el PCC y el Comando Vermelho. Según Garraffa, un kilo de cocaína boliviana cuesta alrededor de 2.915 dólares en Brasil, pero en Europa puede alcanzar los 29.150 dólares, lo que convierte a Bolivia en un punto estratégico para las facciones criminales.
La posición geográfica de Bolivia y Brasil es clave para el tráfico internacional: la droga sale por el río Mamoré, continúa por el río Madera y el Amazonas, y desde los puertos brasileños cruza el Atlántico hacia Europa. Esta ruta, sumada a la alta pureza de la cocaína boliviana (superior al 90%), ha generado una disputa territorial entre el PCC y el Comando Vermelho, que mantienen una tregua aparente en la frontera pero que estalla en violencia cuando se sienten amenazados. Las autoridades bolivianas y brasileñas enfrentan un desafío creciente para controlar esta zona.