
La exconcejal Wilma Alanoca salió de las celdas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) tras una determinación judicial que dispuso su libertad. A su salida, brindó declaraciones sobre el contexto de su aprehensión, asegurando que se dirigía a ONU Mujeres Bolivia para presentar una solicitud de monitoreo y asesoramiento institucional debido a una amenaza de muerte que habría recibido de un activista de la ciudad de El Alto.
Según su versión, al pasar por la plaza Murillo fue interceptada por cuatro periodistas, y aprovechó la situación para difundir la información sobre la presunta amenaza. Alanoca indicó que no se habría brindado una contraparte en la publicación del caso, dejando abierta la controversia sobre los hechos.