EL LITIO EN AGENDA

El compromiso de Rodrigo Paz al Escudo de las Américas como proveedor de metales críticos a Estados Unidos, el viaje de 18 Asambleístas a China, la subida del precio del litio, los resultados de la producción boliviana de carbonato de litio ponen, otra vez, en agenda al litio.

El tema se retrotrae a tiempos pasados donde se decía que el litio era una oportunidad para Bolivia, el oro blanco siendo la pieza clave de la transición energética. Se avanzó a tientas en un terreno desconocido para nosotros, se logró diseñar y avanzar en la construcción de una planta para la producción de 15.000 toneladas/año de carbonato de litio y otra para producir 350.000 de cloruro de potasio (fertilizante). El proyecto quedó trunco con el golpe de noviembre de 2019 y la pandemia; la construcción se paró, incluso se pretendió anular el contrato de construcción de la planta. El abandono de noventa y ocho piscinas de evaporación fue un daño irreparable; con el tiempo se solidificaron las salmueras que contenían, no se cosechó el cloruro de sodio y potasio, ni se procesó la salmuera, rica en carbonato de litio. Cuando se decidió continuar con los contratos de construcción de la planta industrial de carbonato de litio, nunca se reparó el daño causado en las piscinas. Luego vino la campaña en contra del proyecto, ilusionados con la tecnología de la extracción directa de litio. Así, no es raro que se tenga una baja producción en un proyecto inconcluso: el año pasado se produjeron apenas 2.710 toneladas de carbonato de litio y 68.988 de cloruro de potasio, con un ingreso de $us 47 millones; a este paso nunca cubrirá sus costos, menos la inversión.

Hoy el precio del carbonato de litio alcanzó los $us 27.000 la tonelada. Las fluctuaciones en el mercado son comunes: hace tres años llegó a $us 80.000 la tonelada para luego bajar hasta $us 8.000. Lo importante es estar preparados para producir en épocas de precios altos y no recién preocuparnos en el proyecto cuando sube el precio. En ese sentido el tiempo es oro, la reparación de las piscinas puede llevarnos unos meses, mientras que un nuevo contrato, de por medio una reforma constitucional que permita la explotación directa por transnacionales, llevará por lo menos cuatro años. Mientras tanto, a los precios actuales, el país perderá $us 405 millones por año, por el carbonato de litio y $us 108 millones por el cloruro de potasio.

El contrato con la empresa china CBC no tenía propósitos claros: bajo la figura de prestación de servicios se encubría la compra de una planta a ser transferida a los 10 años de operación; nosotros pagaríamos los costos de operación, que incluyen la inversión y paralelamente una patente por su uso; además era exorbitante el precio de las dos plantas, $us 1.030 millones. La visita a China de los Asambleístas ha abierto la posibilidad de renegociar, en ese sentido hay que fijar objetivos claros y tomar en cuenta la experiencia acumulada hasta el presente; vale la pena explorar la utilización de la salmuera residual, proveniente de las piscinas, para una producción de 10.000 toneladas de carbonato de litio, a un costo de $us 130 millones en la construcción de la planta.

Lo que aún está en el limbo es el grado de compromiso del presidente con el Escudo de las Américas: sus objetivos son geopolíticos, buscando desterrar a otros países, no americanos, de nuestra área comercial. Si vemos nuestro caso, con el que tenemos un mayor volumen de intercambio es China, le compramos desde alfileres hasta maquinaria. Se han hecho populares sus productos por ser baratos y en muchos casos de alta tecnología, las importaciones suman $us 2.500 millones por año; en el caso de las exportaciones son $us 1.300 millones, destacándose algunos minerales, la chía y la carne, productos que no tienen mayor demanda en la economía norteamericana; así, si nos sometemos ¿qué destino nos espera?

Los gobiernos han sido elegidos para velar por los intereses del país, lo menos que podemos pedir es que se actúe con transparencia e inteligencia, definiendo los objetivos nacionales en cada momento: qué se actúe soberanamente rechazando cualquier tipo de presión. ¡Primero la Patria!

Por: José Pimentel Castillo

José Antonio Pimentel Castillo es un dirigente sindical, ex diputado, docente universitario y político boliviano. Fue también el ministro de Minería y Metalurgia de Bolivia desde el 28 de enero de 2010 hasta el 23 de enero de 2012, durante el segundo gobierno del presidente Evo Morales Ayma

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