
La apertura del mercado de combustibles en Bolivia, mediante el Decreto Supremo N° 5644, marca un hito al permitir que privados importen diésel y gasolina. Sin embargo, expertos como Raúl Velásquez, de la Fundación Jubileo, señalan que el éxito de la medida depende de tres factores críticos: la disponibilidad de dólares, una logística eficiente y una reglamentación clara.
El decreto, promulgado el 29 de junio por el Gobierno de Rodrigo Paz, busca reducir la presión sobre las reservas internacionales y romper el monopolio de YPFB. No obstante, la falta de divisas y la necesidad de infraestructura adecuada podrían limitar los resultados concretos de esta política.