
La reciente implementación del tipo de cambio flexible en Bolivia ha generado un incremento de Bs 1,12 en el dólar en solo tres semanas, pasando de Bs 9,73 a Bs 10,85. Analistas como Pablo Mendieta y Antonio Saravia coinciden en que la medida sinceró la economía, pero advierten que su éxito dependerá de tres factores clave: atraer inversiones, fortalecer las exportaciones y acceder a financiamiento externo, posiblemente a través de un acuerdo con el FMI.
Mendieta, del CEBEC, señala que la presión alcista es temporal y se estabilizará cuando el mercado encuentre equilibrio entre oferta y demanda. Saravia, en cambio, alerta sobre el riesgo de una profecía autocumplida que podría desestabilizar la macroeconomía. Ambos coinciden en que la prioridad es generar más divisas mediante exportaciones, turismo y servicios digitales, mientras el Gobierno negocia un préstamo de $us 5.000 millones con el FMI para respaldar el nuevo régimen cambiario.