
El 29 de junio de 2026 marcó un punto de inflexión para la economía boliviana. El Gobierno implementó un nuevo régimen de tipo de cambio flexible, acompañado de siete decretos supremos y medidas del Banco Central de Bolivia (BCB) y del Ministerio de Economía, con el objetivo de enfrentar la escasez de divisas y estabilizar el mercado cambiario.
Durante los primeros cinco días hábiles, el tipo de cambio oficial pasó de Bs 9,73 a Bs 9,80, acumulando un incremento del 0,7%. El mayor ajuste se registró entre el lunes y el martes, con un aumento de tres centavos, mientras que el resto de la semana mostró una evolución gradual, reflejando las primeras reacciones del mercado bajo el nuevo esquema.