
La Confederación Sindical de Choferes de Bolivia lanzó un ultimátum de 48 horas al Gobierno y a YPFB para reunirse y tratar la crítica escasez de combustible. Lucio Gómez, representante del gremio, denunció el incumplimiento del convenio firmado tras los 53 días de bloqueo, asegurando que la paciencia se ha agotado.
El sector transportista exige soluciones inmediatas ante la falta de diésel y gasolina, que paraliza sus operaciones. De no concretarse el encuentro en el plazo establecido, no se descartan nuevas medidas de presión que podrían agravar la crisis de abastecimiento en el país.