
ChequeaBolivia concluyó que no encontró indicios claros de que las grabaciones examinadas, correspondientes a conversaciones telefónicas entre la primera dama María Elena Urquidi y el exasesor presidencial Fernando Cerimedo, hubieran sido generadas con inteligencia artificial. El análisis, que tomó como referencia criterios de organizaciones como Factchequeado y el Centro Africano de Excelencia Mediática, no identificó señales típicas de audio sintético como entonación monótona, pausas inusuales o voces robóticas. Por el contrario, las grabaciones presentan sonidos ambientales, interferencias y variaciones de volumen compatibles con una llamada telefónica real.
La verificación incluyó el uso de herramientas digitales: cinco fragmentos fueron sometidos a Hiya Deepfake Voice Detector, con probabilidades superiores al 75% de autenticidad, y dos fragmentos por cada grabación se analizaron con Hive Moderation, arrojando probabilidades de 0,2% y 0% de ser generados por IA. Además, se comparó el espectrograma de uno de los audios con el de un material falso previamente desmentido, encontrando diferencias notables. No obstante, ChequeaBolivia aclara que estos resultados son elementos de evaluación y no una certificación definitiva sobre la autenticidad o manipulación de los audios.