
La Cancillería de Bolivia ha iniciado un proceso disciplinario contra 133 empleados y exfuncionarios que no devolvieron sus pasaportes diplomáticos, según informó la institución. La medida busca regular el uso de estos documentos, que otorgan privilegios como inmunidad y facilidades migratorias.
El proceso se enmarca en una revisión interna para garantizar que los pasaportes sean utilizados solo para fines oficiales. Los implicados deberán presentar descargos ante las autoridades competentes, bajo riesgo de sanciones administrativas.