
Bolivia se ha convertido en el segundo país con mayor riesgo soberano de América Latina, según el último informe del banco de inversión JP Morgan. El indicador, que mide la percepción de los mercados sobre la capacidad de pago de la deuda, supera los mil puntos básicos, solo por detrás de Argentina. Esta situación refleja una creciente desconfianza de los inversores internacionales, agravada por la escasez de divisas y la incertidumbre política.
El alto riesgo soberano implica que el país enfrenta mayores costos para financiarse en los mercados internacionales, lo que podría limitar el acceso a créditos y afectar proyectos de inversión. Analistas económicos señalan que la falta de una estrategia clara para resolver la crisis de dólares y las tensiones internas son factores clave. Se espera que el gobierno anuncie medidas en los próximos días para intentar revertir esta tendencia.