
Después de 51 días de conflicto y bloqueos que han paralizado regiones clave del país, el llamado a un gran acuerdo nacional se ha convertido en la principal demanda de diversos sectores sociales, políticos y económicos. La prolongada crisis ha generado pérdidas millonarias, desabastecimiento de alimentos y combustibles, y un creciente malestar ciudadano que teme una nueva espiral de inestabilidad.
Organizaciones civiles, gremiales y líderes de opinión coinciden en que la única salida viable es un diálogo amplio e inclusivo que siente las bases para evitar otra crisis. Mientras tanto, la presión sobre el gobierno y los actores políticos aumenta, y la población exige soluciones concretas antes de que la situación se torne insostenible.