
El analista de la Fundación Jubileo, Raúl Velásquez, afirmó que se debe ajustar lo más antes posible el precio del gas natural subvencionado para incentivar las inversiones en exploración de hidrocarburos y permitir que las energías renovables compitan en igualdad de condiciones con las plantas termoeléctricas. Según Velásquez, el precio subsidiado del gas natural constituye uno de los principales obstáculos para el desarrollo de fuentes alternativas de generación eléctrica, como la hidroeléctrica, solar y eólica, debido a que las termoeléctricas utilizan este energético a un costo subsidiado, lo que genera una desventaja competitiva para las demás tecnologías. En ese sentido, sostuvo que el ajuste de precios debe ser una medida prioritaria, tanto para recuperar el atractivo de Bolivia para las inversiones en exploración como para impulsar la diversificación de la matriz energética.
Respecto al impacto en los usuarios, Velásquez señaló que el incremento del precio del gas natural podría trasladarse «poquito» a las tarifas eléctricas, pero descartó que el efecto sea de la misma magnitud. Explicó que el Decreto Supremo 5647 establece un límite de incremento de hasta el 5% en las tarifas de electricidad y se contempla un fondo de compensación para evitar que las variaciones de costos golpeen directamente a los consumidores. Asimismo, consideró que el país debió realizar ajustes graduales en los precios de los energéticos durante los últimos 20 años, en lugar de mantenerlos congelados, situación que ahora obliga a enfrentar modificaciones más significativas. Finalmente, demandó al Gobierno y al Legislativo acelerar el debate de una nueva ley de hidrocarburos que establezca condiciones para atraer inversiones en exploración y revertir la caída productiva, y aclaró que la discusión sobre el ajuste corresponde al gas natural que se distribuye por redes a los hogares, industrias y plantas termoeléctricas, y no al Gas Licuado de Petróleo (GLP) comercializado en garrafas, cuya subvención consideró que debe mantenerse.