
El canciller Fernando Aramayo afirmó que la reingeniería aplicada al servicio exterior ha permitido generar un ahorro mensual de trescientos cuarenta y cuatro mil dólares mediante la reorganización de las representaciones diplomáticas y consulares, sin afectar las relaciones internacionales ni la atención a los bolivianos en el exterior. Esta medida responde a un proceso de eficiencia que consiste en adecuar la presencia consular a las necesidades reales del país.
Aramayo rechazó las versiones que atribuyen ese ahorro a la ausencia de designaciones de embajadores y sostuvo que la reducción de costos obedece exclusivamente a la reingeniería institucional. Actualmente existen treinta y cuatro acefalías en las representaciones diplomáticas, las cuales serán cubiertas de manera paulatina, asegurando que la gestión diplomática continúa sin interrupciones.