¡Combustible no llega! Horas y dinero perdidos en filas infinitas

La crisis de combustibles en Bolivia ha trascendido el ámbito logístico para convertirse en un problema cotidiano que afecta a miles de ciudadanos. Las filas interminables en las estaciones de servicio, que comienzan de madrugada, representan horas de trabajo perdidas, ingresos no generados y un desgaste físico y emocional para los conductores. Héctor Aramayo, con quince años de experiencia, contempla abandonar su oficio ante la imposibilidad de trabajar con normalidad. Marcelo, tras diez horas de espera, expresa su impotencia y el deterioro de su salud.
El impacto se extiende al transporte urbano y a la economía en general. En Santa Cruz, solo el cuarenta por ciento de las unidades de transporte público opera, lo que incrementa los tiempos de espera y obliga a los usuarios a buscar alternativas más costosas. Además, las filas generan congestión vehicular, afectando a quienes no buscan combustible, como ambulancias o comerciantes. Las promesas de YPFB de resolver la escasez en dos o tres días no calman la desesperación de una población que exige soluciones concretas.



